¿Qué es el TEL?

Pidiendo ayuda











Cuando empezaron a tratar a nuestro hijo en la unidad de atención temprana una de las cosas que más nos llamaron la atención fue que nos dieron cita allí mismo con la asistenta social… ¿y para que necesitamos una asistenta social?, fue la primera pregunta que nos hicimos así que sin tener ni idea de que va eso fuimos a la cita, con tantos nervios como dudas.



Al llegar allí nos encontramos con una mujer acostumbrada a tratar con personas con todo tipo de problemas y situaciones que nos puso al día con una riada de papeles y consejos para pedir todo tipo de ayudas, empezando por pedir la discapacidad para nuestro hijo.

Recuerdo ese momento como si me cayera una bomba encima, hasta entonces aún después de mirar mil y unas páginas de internet, más las propias explicaciones de los distintos especialistas aún no teníamos claro que le pasaba a nuestro hijo (realmente yo aún ahora sigo con dudas que supongo que resolveré con la experiencia y viéndolo crecer), uno que es optimista por naturaleza, o quizás a veces algo tonto, lo veía como una especie de dislexia, algo a tratar que se arreglaría con el tiempo, pero al nombrar la discapacidad me di cuenta que era un problema que le acompañaría toda su vida.



¿Y ahora qué hacemos? esa pregunta nos acompañó durante un tiempo… ¿pedimos la discapacidad o no?, ¿cómo le afectará esto?, continuamos con las dudas, con las vueltas en la cama esperando a ver si la dichosa almohada te conteste en busca de consejo ya que no conseguimos quitarnos de encima tantas preguntas, tantas dudas, algo que se está convirtiendo ya en algo habitual últimamente. Tener que tomar decisiones tan pronto que pueden afectar al futuro de tu hijo no es plato de buen gusto.



Por suerte dudamos poco tiempo.



Tenemos un hijo mayor con el que tuvimos una mala experiencia en el colegio, aunque esa es otra historia que no viene al caso aquí, sí que sirvió la experiencia para que nos decidiéramos pronto por pedir la discapacidad para nuestro hijo más pequeño. Cualquier papel o ayuda que sirva para el día de mañana poder facilitarle la vida será bienvenido.

Este problema, que alguien nos describió como “un extranjero en su propio idioma” provoca que tenga que trabajar más que otros compañeros para poder acercarse a su nivel, en un sistema educativo donde resulta imprescindible cumplir unos requisitos cada vez más altos, por lo que tener este papel hace que por lo menos tenga una ayuda y nosotros y el propio colegio podamos estar más cubiertos a la hora de pedir las ayudas que hagan falta para que pueda integrarse lo mejor posible, eso ahora en el colegio como mañana en la vida.



No creo que sea una tara pedir ayuda cuando hace falta.