¿Qué es el TEL?

El Trastorno Específico del Lenguaje (TEL), antes llamado disfasia, es un trastorno grave y duradero que afecta a la adquisición del lenguaje desde sus inicios, se prolonga durante la infancia y la adolescencia, pudiendo dejar secuelas significativas en la edad adulta.

Se califica “específico” porque las dificultades de lenguaje no pueden explicarse en términos de un trastorno más general como una discapacidad intelectual, un déficit auditivo o motor, o un trastorno generalizado del desarrollo.


Características

Los TEL son heterogéneos. No afectan siempre de la misma forma ni con la misma intensidad a todos los componentes del lenguaje, como son la comprensión, la pronunciación, el uso de la sintaxis o la capacidad de uso social del lenguaje y de la comunicación.

Unos niños pueden tener problemas formales en su lenguaje pero no en las habilidades conversacionales. Estos niños tendrían dificultades en la pronunciación, en la construcción de oraciones o un léxico reducido, pero sus mensajes comunicativos serían eficaces.

Otros niños pueden tener un lenguaje formalmente correcto, sin dificultades fonológicas o gramaticales destacables, pero tener graves problemas pragmáticos de uso social del lenguaje que les impiden comunicarse con eficacia.


Prevalencia

Los TEL afectan a entre un 2% y un 7% de la población infantil, siendo más frecuentes en niños que en niñas.


Consecuencias

Las dificultades en el lenguaje y la comunicación provocan altos índices de fracaso escolar y muchos problemas de integración social.


Pronóstico

Son trastornos persistentes, pero mejoran con el tiempo.

Alcanzar la normalización social en la edad adulta dependerá de la gravedad del trastorno, de la inteligencia de los niños y de los apoyos que reciban.


Identificación y diagnóstico

El problema comienza a sospecharse a los 24-30 meses al observar que el lenguaje no aparece o no evoluciona como debería. A partir de ahí, será necesario un trabajo conjunto de distintos especialistas en el área hasta obtener un diagnóstico.

En edades tempranas los síntomas se solapan con los de otras patologías del desarrollo por lo que pudiera ser preciso un tiempo de evolución y respuesta al tratamiento para confirmar o corregir el diagnóstico inicial.

Es necesario concienciar a la sociedad sobre los riesgos asociados a la expresión “ya hablará”, que suele provocar un retraso diagnóstico del trastorno impidiendo el inicio precoz de los programas de intervención.


Tratamiento

Es necesaria una intervención logopédica temprana, intensiva y de larga duración, con una implicación muy importante de la familia y del colegio.


La familia

Los padres son parte fundamental en la intervención por lo que deben adaptarse lo antes posible a las necesidades lingüísticas de sus hijos.

Necesitan apoyo, información y orientación, tanto en el momento del diagnóstico como durante el tratamiento. Demandan respuestas razonadas sobre las perspectivas de futuro de sus hijos.

Algunas familias necesitarán ayudas económicas para afrontar el coste de las terapias.


Los centros educativos

Los centros necesitan medios humanos (maestros de audición y lenguaje y pedagogía terapéutica) y materiales suficientes para prestar el apoyo adecuado a estos niños con necesidades educativas especiales.

Se debe estimular y facilitar la formación del profesorado en técnicas para mejorar el lenguaje y las habilidades sociales de los niños con TEL.

Los centros deberán considerar las discapacidades lingüísticas y comunicativas de los alumnos con TEL a la hora de planificar los métodos de enseñanza y de evaluación de conocimientos.

De ser necesarias, se realizarán las adaptaciones curriculares que correspondan.


La Administración

La Administración debe trabajar para mejorar la detección, diagnóstico y la intervención en TEL.

Debe también reconocer la discapacidad de las personas con TEL graves, con las ventajas que implica dicho reconocimiento en los planes de estudios y en el acceso al mundo laboral.